jueves, 16 de agosto de 2012

Querida niña enclaustrada: Nicotina triste.

Nicotina triste. 
Querida niña enclaustrada: Ven para volarme las lágrimas, seamos el llanto de una viuda y el grito de una virgen tuerta, promete que serás espuma, promete que me condenarás a tu suerte de arena y que bailarás para siempre dentro de tu cajita rosa. 
Ya te habré escrito más de doce epitafios, ya he besado tumbas bajando por tus omóplatos, eres la muerte que me falta, eres el celofán de mi ruina. No tengo nada más que los párpados hechos sangre, pide un trago para dos, un licor amargo que nos deje ciegos los labios y nos deje un infierno lleno de huesos. Niña alunada te regalo un abismo para dos, un laberinto de órganos vacíos, dibujaré garabatos pálidos para tu atardecer de lugares dolidos y luego viviré entre barcos con miedo a recorrerte toda y no hallarte infinita. Niña alunada déjame dolerte que en otra vida ya bailaremos, tregua púrpura, espina de orgías compartidas ¿Qué no sabes escampar?
Niña enclaustrada, niña alunada que me susurra epígrafes tristes, para luego arrancarme las mariposas como si estuviéramos despiertas. 
"Mimarla era treparle sus ojos tuertos, hacerle una tregua pagana  con los cuervos de su panteón. Ella, la muerte que me faltaba, la vida que negué, mientras devoraba todos esos borregos que contaba al dormir con ese perfume tan suyo de fósforo apagado en el colchón, el colchón de esos pobres amantes" 

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